Andrea. Capítulo VI: Recuerdos.

RecuerdosCon un doloroso quejido, Andrea se deja caer en el suelo polvoriento. Tumbada, mira con los ojos vidriosos el impasible cielo tormentoso, cada vez más y más oscuro. Hace cuatro días que vaga sin rumbo por el yermo, sin que nada cambie en él. El mismo cielo plomizo, las mismas nubes oscuras, negándose día tras día a dejar caer una sola gota de agua. También el mismo silencio, el mismo vacío, la misma tierra negra y resquebrajada. Cuéntame más…

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A grandes males…

A grandes males...Teodoro camina nerviosamente de un lado a otro de la biblioteca, sin descanso. Se puede percibir en él un leve tambaleo, fruto de la elevada cantidad de alcohol que ha ingerido antes de volver a casa. Dar vueltas a la habitación agrava su mareo, pero es incapaz de parar. Tiene un grave problema: sus desastrosas inversiones en bolsa le han llevado a la ruina, y ahora mismo lo único que le queda es la casa. Un antiguo caserón, perdido en el monte, propiedad de su mujer y último vestigio de la antaño augusta familia Silvela. Cuéntame más…

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Andrea. Capítulo V: El Yermo Eterno.

En el Yermo EternoAndrea observa con desánimo cómo la última pareja de guardias se aleja a caballo. Un destacamento especial, que patrulla las fronteras, ha sido el encargado de conducir a Andrea y a Pulgarcito hasta los confines del Reino. Una vez llegados allí, les han librado de sus ataduras y les han hecho entrega a cada uno de un hatillo con algunos utensilios básicos y algo de comida.
Poco a poco, las dos siluetas se desdibujan hasta convertirse en una fina polvareda, y Andrea, con un suspiro, se da la vuelta y dirige la mirada hacia la tierra que se encuentra ante ella. Cuéntame más…

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